El poder de la gratitud
Agradecí la enfermedad (que para mi es una Apariencia) de mi hijo que vino a visitarlo desde el comienzo, por llegar a nuestras vidas como una experiencia para ser vivida y aprendida, para nuestra evolución. Agradezco a mi alma por haber elegido vivir esta experiencia para estar al servicio de mi hijo, de mi segundo hijo recién nacido, de mí misma, de mi familia, de la madre tierra, de madres como tu, de tu hijo, de Dios padre. Agradezco al alma de mi hijo por poner su cuerpo al servicio de un plan mayor. Agradezco a mi segundo hijo por elegir nacer cinco días después de que mi primer hijo comenzara la quimioterapia, y por nutrir nuestras vidas con su frecuencia más pura. Agradezco a los medicamentos sanadores que recibió mi hijo por ser suaves y los adecuados para él. Agradezco las náuseas y las fiebres que experimentó mi hijo por buscar el equilibrio y el fluir dentro de él, Agradezco…
Agradezco la vida y la muerte, la oscuridad y la luz, la acción y la pausa, porque hoy puedo danzar entre ellas. Honro a mi alma cada vez que agradezco.
Hoy te invito, mamá, a vibrar en gratitud y a abrirte a recibir la gracia del universo.