Tu Espíritu es la fuente
Cuando somos madres de niños con necesidades especiales de AMOR, necesitamos un nivel alto y sostenible de energía cada día. Y existen muchas maneras de obtener energía vital: a través de la alimentación, el descanso y el movimiento, así como practicando un hobby, conectando conscientemente con la naturaleza, bailando, escuchando música vibracional, tomando un baño, respirando de manera consciente o manteniendo una mentalidad positiva, entre otras. Sin embargo, para sostener tu propio proceso, el proceso de tu hijo (a quien estás nutriendo energéticamente) y sostener a la familia, básicamente se requiere energía infinita.
Y dentro de nosotras está la fuente de esa energía infinita. Somos divinidad, y cuando nuestra divinidad en el cuerpo físico entra en comunión, en unión con la fuente de energía universal —Dios, el campo cuántico— nuestro cuerpo energético se activa, se ilumina, y cada célula de nuestro cuerpo físico y de nuestros cuerpos mental y emocional elevan su frecuencia vibratoria. Te invito a integrar el espíritu que eres en tu ser humano y a ser una fuente de energía prístina, de frecuencia elevada, sostenible, para ti, para tu hijo, que también es luz, energía y amor.